miércoles, 27 de julio de 2011

Consigna numero 1.

Esta fue la primera de las consignas. Consistia en armar un texto que expresara lo que el mundo se perdía sin nosotros. Contaba la historia de un soldado que cercano a la muerte decidia dejar escritas sus últimas palabras, sin saber si alguien las leería o no. Esto fue lo que salió.

Siempre guardas el comodín para una ocasión mejor
y la partida se termina sin que llegue esa situación.
Siempre reservas esa salvación
y nunca te jugas con todo el corazón.

Las cartas que se pierden cuando jugas
no son más que oportunidades que dejas pasar.
esperando por la puntuación ideal
sin aprender te vas a quedar.

Jugá sin pensar tanto
y juga para disfrutar.
Jugá hasta el final de la mano
y retirate sin que importe lo ganado...

Si perdés, te prometo
yo todo te devuelvo...
Nunca me intereso la apuesta
tan solo quiero jugar con vos de vuelta.

Siempre guardas el comodín para una ocasión mejor
y la partida se termina sin que llegue esa situación.
Siempre reservas esa salvación
y nunca te jugas con todo el corazón.

Nunca estoy muy seguro donde es que terminaran mis palabras, no sé si se leerán, si se perderán o quizás tan solo pasen desapercibidas, pero sé que ellas son la manera en que entiendo el mundo. Una palabra nunca es tan solo una palabra. Es una idea, un concepto, una manera de expresar muchas cosas. Se puede atar a sentimientos, emociones, disfrazarse con tonos y perderse en las distintas interpretaciones del lenguaje. Puede significar muchas cosas y también puede ser nada. Nadie conoce todas las palabras, ni las ha oído o imaginado. Son pocos los que se toman la molestia de interpretarlas, de descubrir que guardan. Cada detalle cuenta, cada sutileza se hace definitiva para la interpretación. De cualquier lugar puede emerger una idea, de una simple palabra puede escaparse un concepto y si hay un tanto de suerte sea el principio de una historia, un cuento, un poema o quizás una reflexión. La inspiración esta allí para ser tomada e interpretada y las palabras permiten eso, adaptándose en cada ocasión.

Los detalles hacen de esta vida lo que es, sin ellos nada tendría sentido. Es realmente extraño darse cuenta de que cada cosa puede contar y como se descuidan con el constante ir y venir…
Se pierde la magia y se desperdicia el momento. Cada minuto cuenta, cada respiración es esencial, no hay vuelta atrás, las sonrisas, los recuerdos, todo lo vivido, se integra a nosotros, pero no regresa. Tan solo se queda allí en sueños y viejas ilusiones. Y es por eso que las palabras, son tan necesarias. Es por eso que cada letra, cada sensación trasmitida se vuelve primordial. No importa donde vayan, tampoco si alguien las lee. Tan solo cuenta, que han sido dichas, que fueron escritas. Y si existe, eso que algunos llaman suerte, quizás sean recordadas…

Lo que quiero decir es que deseo que las palabras recuperen su valor. Que sean usadas pero no ignoradas. Que valgan… Que una palabra signifique honor y que con eso alcance. En algún momento todo eso se perdió. Y yo creo sinceramente, que recordar eso, recuperarlo… puede cambiar absolutamente todo.

No importa si es el principio, o acaso el fin. Que sea y estar allí para vivirlo es lo que realmente cuenta.

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