La tercer consigna, es algo más especifica. propone hablar de la visión externa de la Capoeira. Recompilar todas esas cosas que me dijieron, al respecto del tema y hacer un texto que abarque un poco todo eso. Este fue el primer intento.
Siempre mi fe apunta a lo mismo,
El rosario que yo rezo es un poco distinto.
Ningún Ave maría, tampoco padre nuestro
Mis oraciones tienen de por medio un São Bento...
Las primeras palabras que se me ocurren para describirla son: Arte, lucha, danza, música, historia. Imaginen una palabra que unifique todo eso, que lo simplifique. Una actividad repleta de su propia cultura, una forma de ser arraigada a su historia, un estilo de vida logrado por el esfuerzo de muchas personas. Una luta disfrazada de dança. Un intento de libertad que se tornó en una forma de expresarse: Una expresión libre del cuerpo. Imaginen algo así, pero resumido de manera simple, en una sola palabra. Porque yo, al igual que ustedes, cuando comencé tan solo sabía su nombre: Capoeira.
Para entender que es Capoeira, no hace falta saber absolutamente nada. No es necesario saber que es una danza-luta brasilera. O saber que no es lo mismo que el Onda onda o Baila manteca, manteca, manteca .¡De verdad! en primeras instancias, si nos detenemos a observar, son personas vestidas de blanco, que se patean sin golpearse, se doblan todos y parece que estuvieran bailando. ¿Hay negros en tu grupo? ¡Me encantan los negros! ¿Y rastas? ¿Son todos fumones? ¿Se re gana haciendo Capoeira, no? ¡Ay! Yo los veo siempre en la plaza. El único negro que había en mi grupo, se llamaba Shulio, era uruguayo, vivía con su pareja Héctor en un departamento y usaba unos shorts de jean muy particulares. Lo de las rastas, hasta yo las tuve, con eso creo que te puedo decir todo. Fumones… Bueno, creo que fumones hay en todos lados. Y sí, acá en Argentina estamos en las plazas, en las calles, hasta en los corsos. ¡Y descalzos! Siempre descalzos.
El Berimbau es el instrumento de la Capoeira y también un arco y flecha, como me dijeron alguna vez o una pipa gigante. Es el palo ese que usan en un tema de Sepultura, según me dijo alguien. Pero, ¿Cómo funciona? ¿Y qué haces con el palito? ¿La piedra para qué sirve? ¡Tócate unas cumbias! ¿Y vos sabes tocar eso? ¿Ay, debe ser re difícil, no? ¡Es un palo con un alambre y una calabaza que hace de caja de resonancia, nada más! Le pegas con el palito y según como apoyas la piedra en el alambre cambia el sonido. Lo que no saben es que con la simpleza de los 3 o 4 sonidos que son posibles lograr se puede hacer muchísimo. El berimbau, como les dije, es el instrumento de la Capoeira, pero también es el alma de la misma.
Si escuchas un blues, la atmosfera se llena de una extraña melancolía. El rock, es pogo, es recital. Un reggae trasmite armonía, relaja y pacifica todo. Un São Bento, tocado por el berimbau es capaz de manejar de la misma manera los ánimos de las personas en una roda de Capoeira, indicando cómo jugar con cada una de sus notas. El dialecto de la música es universal, comprendido desde el pequeño que responde por instinto hasta aquel viejo experimentado que conoce al detalle cada fragmento y cada sonido. A mí me gusta cuando cantan esas canciones largas con la música lenta y se mueven despacio. ¡Parece que estuvieran borrachos! Es como si fueran a caerse todo el tiempo y se enredaran entre sí. Así es como funcionaba el engaño, mientras el berimbau llora tocando Angola, recuerda el pasado e invita a contestar jugando y engañar lentamente con movimientos exagerados, esperando la distracción del oponente. Una Lembrança que habla de viejos Angoleros vestidos con gorros de cuero acompaña al berimbau.
Son muchas las historias que esconde la Capoeira. A simple vista se muestra como una danza que precisa cierta destreza física. Es una expresión alegre quizás, una entretención musical. Pero quien escucha, quien ve con detenimiento también descubre el sufrimiento de sus historias, las ansias de libertad en sus movimientos y la pasión retumbando en los tambores que marcan el ritmo.
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