La siguiente consigna pedía elegir una foto y hablar al respecto de ella. Revisando entre los albumes, encontré esta. Es una foto que me encanta, porque fue en una epoca muy particular. Fueron en unas vacaciones muy distintas a lo planeado.
Gesell 2009.
Ahí estás, haciendo lo que más te gusta. De cabeza al mundo como siempre. En ese momento no hay nada más. ¿Qué importa si se murió tu abuela hace 2 semanas? ¿Interesa que ella te está extrañando? Eso no aparece en tu cabeza en este momento. La verdad es que ahora tan solo sirve pensar en llegar al piso, en tocar la arena… y sentir que estás vivo.
6 días de vacaciones. Eso tenés. Volvés de este intervalo emocional y tenés que decirle “Hola!” a la realidad y no tenés ganas. Pero estás ahí, detenido en ese segundo disfrutando el simple hecho de estar vivo. Deteniéndote un instante y pensando en lo que te hace bien, por un segundo te lo permitís y luego volvés. La acrobacia se termina y todo vuelve a comenzar, seguís en la playa con tu bermuda preferida, pero no estás ahí. Y cada vez que te escapas a caminar volvés y te dejas llevar. Porque en tu cabeza está claro, lo sabes cada vez que te quedas solo con tus pensamientos y no te pones a evadir la realidad. Todo es bastante claro: La cosa está complicada. Y mucho.
Por eso ese instante es tan importante. Porque en ese segundo tenés paz, en el instante en que te despegas del suelo y te decidís a provocar a la gravedad, evadir la lógica y suspenderte por un momento en el aire, todo deja de importar. Todo se acomoda, se tranquiliza y te permite encontrar la armonía que necesitas. Y no es que busqués eso para no afrontar los problemas, en realidad es poder hacer eso lo que te da la fuerza para afrontarte contra todo lo que venga. Porque vos tenés “eso” que necesitas. Si, “eso” que no podes definir, que no necesitas entender del todo, tan solo poder percibirlo y comprender que te hace bien. Algunos le dicen pasión, otros puede que te digan que es lo que le da sentido a todo esto. La verdad es que nadie sabe muy bien qué es y por eso inventan lo que creen que más se acerca para poder describirlo. Pero eso no es lo que importa. Si lo tenés, aprovéchalo. Eso es lo que tenés que hacer. Y es lo que entendés cuando estás ahí. En el momento que todo finaliza, todo vuelve a comenzar. La fuerza para estar de pie aparece otra vez y todo continúa. La danza diaria, esa que todos los días bailás, te vuelve a mostrar donde es que estás.
En Gesell “disfrutando” unas vacaciones familiares.
Con tu viejo te fuiste, flaco. Tu viejo y su esposa. Y no solo eso, tu hermano con la novia y de yapa tú hermana con el novio, también. Y vos, que tenias que irte de vacaciones con tu novia, terminaste acá, solo sin saber muy bien cómo. Estas tenían iban a ser unas excelentes vacaciones pero de alguna manera terminaron así. Y ahí estás, con todos tus pensamientos y tratando de disfrutar el momento. Estas cerca del océano, a vos siempre te gustó. Y te hace bien venir a caminar, a saltar un poco y a recorrer. A tranquilizarte y pensar. Por eso es que sonreís cada vez que volvés a tocar la arena. Y aunque puede que nada este muy bien, respiras profundo, sacando todo el aire del cuerpo, para renovarlo con aire nuevo, a ver si sirve de algo. Y eso no sabes si te ayuda, pero te sirve. Tener esos trucos internos, te está salvando de hundirte en la arena y es por eso que los respetas.
No esperas entender nada más de lo que ya sabes, ni que de repente todo cobre sentido, sabes que eso no va a suceder, pero igual seguís intentando. Cada vez que saltas en la vida, cada vez que te arriesgas a despegarte y aventurarte sentís la misma sensación. Y la sonrisa llega siempre. Y sabes que esto también es así. Dentro de poco vas a sentir mucho dolor, lo sabes, pero eso no importa. Porque estás ahí, de cara frente al mar con todas estas sensaciones tan encontradas, buscando una respuesta entre las infinitas huellas que desaparecen. El viento te pega en la cara, ese viento tan distinto que parece llevarse todo. Y el dolor parece desaparecer, la angustia no te agobia. El paisaje te llena, se mezcla con tus ideas, las modifica y hasta las suaviza. Todo sigue igual, pero sos vos el que lo ve distinto, a veces es necesario darle la vuelta al mundo para entender con claridad ciertas cosas, a otros les basta ponerse de cabeza al mundo para que la imagen cobre sentido. Tú paz siempre va a estar de cabeza y siempre va a ser difícil de alcanzarla, pero siempre será eso que necesitas para continuar.
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